Mensaje Final LVII Asamblea General Ordinaria de la Conferencia de Religiosos de Colombia

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La LVII Asamblea General Ordinaria de la CRC, reunida del 28 al 30 de abril de 2018, en la ciudad de Bogotá, bajo el lema: “Nos urge dar un paso más”, estuvo conformada por 180 religiosos de diversas Congregaciones.

Después de días de encuentro, diálogo, búsqueda conjunta, reflexión y discernimiento:

AGRADECEMOS, la entrega cotidiana de tantos religiosos, hombres y mujeres, que en distintas parcelas de la geografía del país, ofrecen libremente su existencia por la causa de Jesús y en beneficio de la dignidad de la vida de tantas personas.

Hacemos eco de la entrega, de quienes de Norte a Sur y de Oriente a Occidente, se empeñan en el trabajo por la paz y la reconciliación. De quienes desde el salón de clase desarrollan la pedagogía de la paz y la convivencia, y los que por los pasillos del hospital se empeñan en curar y reconciliar.

Nos hemos visto habitados, por los que con creatividad desarrollan programas de formación para jóvenes, crean comunidades y apoyan colectivos que defienden el bien común y los derechos humanos. De los que a caballo o en lancha penetran los lugares más recónditos y complejos de este país, llevando en su mochila el Evangelio y dispuestos a correr riesgos y a dar la vida.

Nos hemos dejado confrontar por los profetas de todos los tiempos, que no se han economizado en la lucha por la justicia y que con osadía han pronunciado palabras que confrontan el sistema cuando está plagado de individualismo y corrupción.

Nos han acompañado los rostros de tantos misioneros, que se han inventado los caminos, de los que siguen abriendo boquetes a la esperanza en medio de la guerra y la violencia. De los que no se acomodan, ni se resignan, de los que saben poner los ojos en la realidad y escuchan en ella la voz de Dios que llama y compromete.

Hemos recordado a los místicos que con los pies en la tierra, han sabido vivir cristianamente y en un ejercicio permanente de conversión, sin caer en la tiranía de los intereses personales, se han preguntado por el paso más al que Dios llama y al que la realidad urge.

ANIMAMOS a la radicalidad de la entrega, a no economizar fuerzas, ni recursos en el trabajo por el Reino, que en este momento de la historia, nos compromete a no desfallecer en la lucha por la paz y la reconciliación en el país. A ser desde todas nuestras plataformas apostólicas y en lo cotidiano de la vida instrumentos de reconciliación.

A vincularnos y hacer red con todas las personas y asociaciones que quieren un país libre de corrupción, en el que se defienda la vida como valor sagrado, y se cuide el bien común sobre el particular.

MOTIVAMOS, en esta coyuntura política del país a no caer en la tentación del fanatismo y la polarización, a decidir a consciencia y teniendo como referente los valores en los que como consagrados creemos y a los que les hemos consagrado la existencia.

A votar, conscientes de que la democracia es sagrada, a no dejarnos manipular por los medios de comunicación y las campañas mediáticas que quieren generar miedo y conducirnos al caos de la desesperanza.

INSISTIMOS en la importancia de salir de nuestra zona de confort y abrirnos a la riqueza de lo comunitario, emprendiendo proyectos comunes, que nos permitan aunar fuerzas, responder colectivamente a desafíos, buscar junto a otros respuestas que hagan más pertinente y significativa nuestra presencia.

RECONOCEMOS en la INTERCONGREGACIONALIDAD, un camino poco transitado por la Vida Religiosa Colombiana, y vemos la necesidad de caminar juntos por esos senderos, para hacernos más evangélicos en la calidez del amor que nos tenemos, en la disposición a compartir carismas, criterios y visiones, conscientes de que nos moviliza la urgencia de tender la mano a tantas realidades a las que solos no llegamos y en las que juntos pudiéramos situarnos en condición de discípulos y dar testimonio de unidad.

SINTONIZAMOS CON LAS NUEVAS GENERACIONES DE RELIGIOSOS, que durante estos días estuvieron realizando una Misión Urbana por las laderas de Bogotá y los animamos a no ahorrarse en el camino del seguimiento a Jesús, a seguir apostando por una vida religiosa inculturada, capaz de compromisos osados y evangélicos, profundamente fraterna y en la que siempre se cuide lo humano.

APOSTAMOS por hacer camino con los laicos, por recorrer en su compañía los senderos de una sociedad en la que urge volver al humanismo cristiano, dar a la ética un lugar central en los proyectos de vida, visitar nuevos areópagos, y lanzarse a anunciar la persona de Jesús, con la audacia y el fervor de las Comunidades Cristianas Primitivas.

EXPRESAMOS la necesidad de fortalecer las seccionales de la CRC en las distintas regiones del país, como lugares en los que es necesario: propiciar el encuentro de las diversas congregaciones para conservar la memoria, narrar la historia, tejer proyectos y hacer decididamente más visible nuestro compromiso.

En este sentido convocamos a todas las comunidades religiosas del país a una VIGILIA POR LA PATRIA, el viernes 25 de mayo a las 6:00 p.m. Se trata de: animados por las seccionales, darnos cita en un lugar sagrado de las ciudades o las zonas en las que estamos presentes, para orar por la patria y explicitar que nuestra opción es por la dignidad humana, el bien común, la justicia y la paz.

VALORAMOS la sintonía de criterios y opciones en la que se desarrolló la Asamblea, sentimos que nos une un mismo ESPIRITU y que con actitud renovada, debemos volver a la Galilea de nuestro compromiso, sin miedo, y decididos a dar la vida.

Agradecemos la posibilidad de caminar con la Vida Religiosa Latinoamericana y de manera especial nos unimos a los Consagrados que en Venezuela y Nicaragua, se aferran a la vida y resisten junto a su pueblo empeñados en defender la dignidad humana.

50 años después de la Asamblea General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, RENOVAMOS nuestra opción por Jesús en medio de los pobres y queremos volver al amor primero, situados ante la realidad en dinámica de ver, juzgar y actuar. Abrazando la historia y a los empobrecidos de nuestros caminos.

Que la Virgen de Chiquinquira, patrona de Colombia, nos anime a caminar y nos libre de la tentación de la parálisis. Que en su compañía y en Iglesia, podamos dar un paso más.

Con afecto de hermanos,

Asamblea de Superiores Mayores de Colombia

Bogotá, 30 de abril de 2018

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Revista Vinculum No. 268 de 2017.  <<Pistas proféticas para la formación>>
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