Misión intercongregacional en la Guajira

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CRONICA 5

Aremasain es una población que tiene como centro y corazón de su historia, un quijotesco Internado indígena en el que habitan 1.500 niños. Este lugar, que es sin duda un hogar, surgió de la pasión apostólica de los padres Capuchinos y de su deseo de aportar significativamente a la educación de los niños wayú.

Hoy, es liderado por el licenciado Gabriel Argota Caicedo, un laico, centrado en Jesucristo y apasionado por los más pobres, que con valencia, resistencia y amor por la educación, prolonga en esta parcela del Reino, el compromiso evangelizador, educativo y transformador de la Diócesis.
Hasta este lugar, llegaron Juana Solera: Esclava del Sagrado Corazón y Beatriz Ortiz: Carmelita Misionera.
Allí fueron testigos del afán desmedido de los educadores por hacer posible que los niños recuperaran su derecho a la educación, dado que desde hace más de seis meses, se veían privados de esta posibilidad.
También acompañaron a un grupo de mujeres empeñadas en sostener la fe de su pueblo; serena y gozosamente caminaron saludando a las mujeres, jugando con los niños, comunicando el rostro amoroso de Dios.
A dos horas de Riohacha, por un carretera en la que se combina el verde naturaleza, con las ventas callejeras de gasolina y las chozas improvisadas en las que se venden dulces típicos, están Tamaquito y Barrancas. Allí las misioneras fueron:
Bibiana Alexandra Pérez: Carmelita Misionera, Blanca Derlys Arias: Hna. Marianita. María Pilar Redondo: Hija de Jesús, Sandra María Ramírez: Hna. de Santo Domingo.
Todo proceso de evangelización requiere gratuidad, apertura y nos exige vivir en la flexibilidad de quién puede reconocer el paso de Dios en todo, en todos, y por tanto se abre generoso a las sorpresas que acontecen, para quien se disponen.
Esto experimentó este grupo de misioneras que fue conducido a nuevas tierras y que pudo saborear la cultura, a través del deporte, las danzas, las manifestaciones de encuentro y celebración de la gente. Los nuevos areópagos en los que Dios se nos hace el encontradizo y nos invita a darlo todo por el Reino.
Esta tierra, vio a las hermanas preparar jóvenes y adultos para los Sacramentos, acompañar a los niños, visitar las familias y apoyar las actividades parroquiales.
Y este peregrinar fraterno por la Guajira finalizó en la Casa de Encuentros la Maracuya. Allí en compañía del Padre Jefferson, Vicario de la Diocesis, celebramos la Eucaristía y nos dispusimos a dar cuenta de la acción de Dios durante estos días.
En todos, habita la certeza de que: El Señor ha sido grande con nosotros y estamos alegres.
Aparentemente todo ha llegado a su fin, pero es sin duda un nuevo comienzo. Hemos dado, como Vida Consagrada en Colombia, un primer paso.
Ahora, la Diócesis nos espera para hacer con ellos la andadura. Nos ofrece la posibilidad de tener una casa en Uribía y un escenario dispuesto y necesitado de nuestro compromiso apostólico.
Se trata de una Comunidad Intercongregacional. Un modo nuevo de ser y sentir con la Iglesia, de ser y existir para el pueblo.
Se trata de hacer posible la comunión, de permitir que nuestro especifico carisma institucional, entre en relación con otros y juntos hagamos posible el milagro.
Se trata de dejar el confort de nuestras geografías cotidianas, de trasladarnos desde las capitales y los centros en los que se acumula el don y marchar juntos a las periferias en las que urge la presencia de la Vida Consagrada.
Esto requiere de mucha escucha al Espíritu, de oración, discernimiento y reflexión al interior de nuestras comunidades.
Exige valentía, osadía, riesgo. Un espíritu similar al de nuestros Fundadores, quienes tuvieron la gracia y el coraje de caminar contracorriente, de hacerlo con decisión y sin cálculos mezquinos.
Es una llamada a salir a prisa al encuentro de la vida.
Hoy, 9 de julio, ponemos en manos de la Virgen de Chiquinquira, Patrona de Colombia, esta llamada, esta urgencia, este deseo.
Que Ella, la Virgen en camino nos ayude a ir más allá de nuestras propias fronteras.
El lunes 31 de julio, a las 5:00 p.m. tendremos en la sede de la CRC, una Vigilia de Oración por la Hna. Gloria Cecilia Narvaez. Y haciendo eco de su espíritu misionero, lanzaremos el Proyecto de Comunidad Intercongregacional.

Los esperamos.

Desde este enlace encuentre la Crónica en pdf:http://crc.org.co/images/PDF/Cronica5.pdf

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Revista Vinculum No. 268 de 2017.  <<Pistas proféticas para la formación>>
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