EXPERIENCIA DE SERVICIO PASTORAL Y APOSTÓLICO

5. Voto

 INICIO

«Porque tuve hambre y me dieron de comer» (Mt 25, 34-36).  La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Basílica menor del Voto Nacional, Templo de la paz, como se ha denominado, se encuentra situada en el centro de la Ciudad de Bogotá, a una cuadra de lo que en otro tiempo se denominó como el tenebroso (Bronx), lugar de violencia, tráfico de armas, de estupefacientes y trata de personas.

Descarga: Documento en PDF

«PORQUE TUVE HAMBRE Y ME DIERON DE COMER» (Mt 25, 34-36)

Por: Carlos Julio ROZO RUBIANO, CMF

La Parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, Basílica menor del Voto Nacional, Templo de la paz, como se ha denominado, se encuentra situada en el centro de la Ciudad de Bogotá, a una cuadra de lo que en otro tiempo se denominó como el tenebroso (Bronx), lugar de violencia, tráfico de armas, de estupefacientes y trata de personas. Desmantelado hace cuatro años, aún sigue siendo ícono de extrema pobreza y símbolo de muerte y de terror. Aunque la mayoría de «ollas del vicio» fueron desterradas de allí, algunas se ubicaron muy cerca en el Barrio San Bernardo o en el sector llamado cinco huecos en la antigua plaza España. La mayoría de sus habitantes deambulan por distintos lugares de la ciudad.

Pero en el sector, en medio del ruido ocasionado por los almacenes de insumos agrícolas, ferreterías y supermercados, aún queda viejas casas, otrora residencias exclusivas de familias adineradas de la capital, que albergan familias de migrantes nacionales y extranjeros, desplazados y personas de escasos recursos. Es el famoso paga diario. Por $10.000 diarios tienen derecho a habitar un cuarto desvencijado donde se hacinan mujeres, hombres, adultos, ancianos, jóvenes. En la misma habitación comparten cocina, comedor, dormitorio sin ninguna separación. Es posible encontrar casad con más de cien personas que comparten dos o tres sanitarios y duchas en estado de deterioro y suciedad.

6. Voto

Son estos los vecinos de la Basílica del Voto Nacional, cuya cúpula ha sido bellamente restaurada gracias al apoyo de entidades estatales y a la gestión perseverante del padre Darío Echeverry, CMF, párroco desde hace 20 años.

Pero la belleza de la cúpula no puede ocultar ni distraer el drama de su vecindario. Por eso, durante esta pandemia se ha estado golpeando puertas de instituciones, organizaciones sociales y personas solidarias para ayudar a conseguir algunos recursos, particularmente víveres de primera necesidad para ayudar a solventar, al menos parcialmente, el hambre y las necesidades de algunas familias.

También ha sido significativa la ayuda del Banco Arquidiocesano de alimentos. Nos han ayudado periódicamente con algunos mercados. Estos se distribuyen dando prioridad a las mujeres adultas, madres cabezas de hogar, madres gestantes y lactantes. En segundo lugar, a adultos mayores de ambos sexos, y, en tercer lugar, a trabajadores informales del sector. De todas formas, a veces resulta doloroso cuando llegan muchas personas y los mercados solo alcanzan para unas cuantas.

Es importante destacar el servicio de los jóvenes misioneros claretianos en formación que contribuyen en la ubicación de las familias y en la distribución de los mercados. Aunque es una acción humanitaria, consideramos que no es suficiente ante la magnitud del problema que nos circunda. Lamentablemente las ayudas gubernamentales nunca llegar, y las necesidades de alimento, salud, trabajo y vivienda son cada vez más preocupantes y desafiantes.

INICIO

Revista Vinculum

277

Revista Vinculum No. 277 de 2019.  <<Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral>>
Suscribirse

Galería de Fotos

galeria fotos