EXPERIENCIA DE SERVICIO PASTORAL Y APOSTÓLICO

5. Merced

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Orden de la Bienaventurada Virgen María de la Merced - Religiosos Mercedarios. La Parroquia San Pedro Nolasco de la ciudad de Bogotá en Colombia es regentada por los Religiosos Mercedarios que pertenecen la Provincia Mercedaria de Quito – Ecuador, posee una valiosa trayectoria en la misión evangelizadora de la Iglesia de Bogotá.

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ORDEN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA DE LA MERCED
RELIGIOSOS MERCEDARIOS

Por: Juan Carlos ULCUANGO GALARZA ODEM

La Parroquia San Pedro Nolasco de la ciudad de Bogotá en Colombia es regentada por los Religiosos Mercedarios que pertenecen la Provincia Mercedaria de Quito – Ecuador, posee una valiosa trayectoria en la misión evangelizadora de la Iglesia de Bogotá. A lo largo de 65 años de presencia en nuestra parroquia, gracias a la generosidad y compromiso evangelizador de los frailes mercedarios, colaboradores, religiosas y laicos, ha adquirido su propia fisonomía y se ha proyectado como comunidad viva y rica en iniciativas pastorales. Animada por nuestro Arzobispo, Monseñor Luis Jose Rueda Aparicio.

Que el Señor bendiga esta iniciativa y nos permita caminar al unísono y en comunión con nuestro Arzobispo y con las demás comunidades parroquiales en la Arquidiócesis de Bogotá.

El trabajo Pastoral que realizamos los frailes mercedarios es amplio en esta ciudad de Bogotá contamos con el Colegio San Pedro, donde los niños y jóvenes se forman intelectualmente bajo la espiritualidad mercedaria, la parroquia San Pedro Nolasco, que brinda un apoyo en el campo de acción Social con los más desfavorecidos, cuenta con varios grupos de colaboradores que nos ayudan en el impulso de la evangelización, y la Casa de formación San Pedro Nolasco donde contamos con un grupo de seminaristas en proceso de formación académica en estudios filosóficos.

DEVOCIÓN A NUESTRA MADRE DE LA MERCED

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Nuestra Señora de la Merced es una de las advocaciones marianas de la Virgen María. El significado del título «Merced» es ante todo «misericordia». Nuestra madre es misericordiosa y también lo deben ser sus hijos. Esto significa que recurrimos a ella ante todo con el deseo de asemejarnos a Jesús misericordioso.

HISTORIA: Eran tiempos en que los musulmanes saqueaban las costas y llevaban a los cristianos como esclavos a África. La horrenda condición de estas víctimas era indescriptible. Muchos perdían la fe pensando que Dios les había abandonado. Pedro Nolasco era comerciante. Decidió dedicar su fortuna a la liberación del mayor número posible de esclavos.

El laico, Pedro Nolasco inicia en Valencia en 1203 la redención de cautivos, redimiendo con su propio patrimonio a 300 cautivos. Forma un grupo dispuesto a poner en común sus bienes y organiza expediciones para negociar redenciones. Su condición de comerciantes les facilita la obra. Comerciaban para rescatar esclavos. Cuando se les acabó el dinero forman cofradías-para recaudar la «limosna para los cautivos». Pero llega un momento en que la ayuda se agota y Pedro Nolasco pide al Señor una señal para continuar con ese trabajo liberador, entrando en oración y en una profunda reflexión.

Pedro Nolasco pide a Dios ayuda y, como signo de la misericordia divina, le responde nuestra Madre de la Merced y le pide que funde una comunidad liberadora. En la noche del 1 al 2 de agosto de 1218, nuestra Madre se les apareció a Pedro Nolasco, a Raimundo de Peñafort, y al rey Jaime I de Aragón, y le comunicó a cada uno su deseo de fundar una Orden religiosa, para redimir cautivos. Nuestra madre santísima movió el corazón de Pedro Nolasco para formalizar el trabajo que él y sus compañeros estaban ya haciendo. La Virgen llama a Pedro Nolasco y le revela su deseo de ser liberadora a través de una Orden dedicada a la liberación de los cautivos de los musulmanes, expuestos a perder la fe.

Nuestro Padre San Pedro Nolasco, funda el 10 de agosto de 1218, en Barcelona España: la Orden de la Bienaventurada Virgen María de la merced de la redención de los cautivos, apoyado por el Rey Jaime I de Aragón, el Conquistador y aconsejado por san Raimundo de Peñafort. Su espiritualidad se fundamenta en Jesús, el liberador de la humanidad y en la Virgen, la Madre liberadora e ideal de la persona libre.

Los frailes mercedarios querían ser caballeros de la madre la Virgen María al servicio de su obra redentora. Por eso la honran como su Madre de la Merced.

DEVOCIÓN: La devoción de nuestra madre de la Merced se difundió muy pronto por Cataluña y por toda España, por Francia y por Italia, a partir del siglo XIII con la labor de redención de estos religiosos y sus cofrades. Con la Evangelización de América, en la que la Orden de la Merced participó desde sus mismos inicios, la devoción se extendió y arraigó profundamente en todo el territorio americano.

La llegada de la Orden religiosa de los mercedarios a América, un poco relacionada con el antiguo espíritu de los caballeros que fueron a las Cruzadas a Tierra Santa y juntamente con el culto de la Virgen Compasiva, coincide con el poblamiento de las principales ciudades andinas cercanas a la línea ecuatorial como son: Cuzco, Lima, Quito y la Villaviciosa de la Concepción o San Juan de Pasto en Argentina.

El año 1696, el papa Inocencio XII extendió la fiesta de nuestra madre de la Merced a toda la Iglesia el 24 de septiembre.

Nuestro Carisma

Siguiendo a San Pedro Nolasco e iluminados por su carisma, los mercedarios creemos que nuestra misión liberadora pertenece a la naturaleza de la Orden y la ejercemos en nombre de la Iglesia, desde una íntima comunicación con Dios y una real encarnación en las necesidades de los hombres. (COM. n.° 13)

Para cumplir esta misión, impulsados por la caridad, nos consagramos a Dios con un voto particular, en virtud del cual prometemos dar la vida como Cristo la dio por nosotros, si fuere necesario, para salvar a los cristianos que se encuentran en extremo peligro de perder su fe, en las nuevas formas de cautividad. (COM. n.° 14)

Actualmente asistimos a la Cárcel de mujeres del Buen pastor de Bogotá, los días jueves, llevando el mensaje del amor y esperanza de nuestro señor Jesucristo, junto con la colaboración de los miembros de la pastoral penitenciaria, preparamos a las hermanas en la catequesis para recibir los sacramentos.

Dar libertad es nuestro lema el precio nuestra vida.

Mercedarios al servicio de la libertad.

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Revista Vinculum No. 277 de 2019.  <<Amazonía: Nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral>>
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